jueves, 27 de septiembre de 2012

La Mente...el espíritu ¿Son necesarios estos conceptos o añaden incertidumbre?



Irma Romero

Ha sido difícil desterrar el concepto de “mente” del pensamiento popular y aun del pensamiento científico y todavía hoy se sigue empleando este  vocablo en ambos contradictorios ámbitos: el vulgar y el académico.
 Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, LA MENTE  es definida como: Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo. Y, el CUERPO: Aquello que tiene dimensiones limitadas. Por su parte, CUERPO HUMANO sería el: Conjunto de los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo.
Al reflexionar sobre el término “mente” y la insistencia en mantenerle dentro de nuestros lenguajes quiero exponer mis particulares reflexiones al respecto. Siempre me he movido dentro del enfoque monista de la ciencia del comportamiento. Éste sostiene que mente y cuerpo no son dos entidades separadas sino que son una misma entidad, solo que,  tangible, en diferente grados  o/y con diversas formas de revelarse o expresarse. A los efectos de la actuación del individuo humano se le consideran productos de sus mentes o de sus espíritus, siendo éstos, el primero, un  constructo (elaboración conceptual con fines prácticos) o entelequia, el segundo,  de cierta utilidad nosológica o semántica.  Sin embargo la posición monista atrae muchas repulsas porque pareciera oponerse al concepto “alma” o “espíritu” de la teología, como si al negarse  el concepto de mente se negasen también estos otros dos conceptos filosóficos. Es probable que abandonando ambas posiciones (la monista y la dualista) y aun distanciándonos de la llamada posición emergencista, y criticando a Popper de quien surge la idea del mundo2 donde radica la mente, separado del mundo1 de lo físico y del mundo3 de lo cultural podamos emplear el concepto  mente y e insistir en desarrollar una definición que nos auxilie en la búsqueda de soluciones a los dilemas y controversias sobre lo productos de la actividad humana. Actividad y productos éstos intangibles, como el pensamiento, la sensación, el sentimiento, la intención o tangibles pero que ejercen cambios en el ambiente interno del mismo y en su entornos como agentes y productos de una   “actividad mental”, de  “la capacidad mental” y/o de  la “enfermedad mental”. Mente es un vocablo que se usa para designar la actividad consciente o no consciente, todos aquellos procesos supuestos que se desencadenan dentro del individuo humano a partir de otros de acción bioquímica y bioeléctrica propios de la materia orgánica viva. Son aquellos tales como los sueños o  estados alterados de conciencia, estados  de obnubilación, pero que también durante la vigilia forman una actividad de índole receptiva, interpretativa, creativa y expresiva preferentemente conectada con un medio social con el que se comunica mediante códigos reconocibles. Se infiere propia de la relación de un ser humano, vivo, con su ambiente externo o con las propias e internas representaciones, imaginativas o memorísticas, de ese ambiente externo, en una modalidad temporal y espacial cualquiera o representaciones de ellas mismas (llámense meta-representaciones). Esta actividad así descrita tiene la principal característica de ser reflexiva, autodirigida y de dominio jerárquico.
Aporto que estas son principales características de la actividad mental o Mente y en breve podríamos describirlas así:
  1. Es REFLEXIVA: Lo que quiere decir que ella actúa sobre sí misma pudiendo modificarse con o sin intervención de otro ser distinto al propio. Con intervención de otro ser, como en la sugestión, la sujeción a otros, y otras formas de dependencia. Ella cambia de sentido u orientación debido al ejercicio de la voluntad o por distracción u otra causa, puede abandonar una tarea y puede  saltar de una tarea a otra.
2.  Es así mismo, AUTODIRIGIDA: Esto significa que no requiere un empuje ( coacción)  o un incentivo (atractivo)  aunque puede recibir cualquiera de estos dos y activarse o desactivarse en consecuencia. Esta característica es poco predecible ya que alcanza grados diferentes de variabilidad. La característica de autodirección permite observarle como distintiva, unificada o coherente.
3. Posee DOMINIO JERARQUICO: La actividad mental o mente está integrada de manera ordenada desde lo mas complejo a lo mas simple dependiendo en este rango de las estructuras neuro-arquitecturales del organismo, que no solo del cerebro, no solo molares sino también moleculares y en las cuales se asienta. Esto está  perfectamente representado en dos estructuras anatómicas exhaustivamente analizadas, a saber,  la jerárquica distribución de las capas integrantes del esmalte dentario fósil y no fósil y las del neocortex. O sea, la mente es un suprasistema concomitante al equipo neuroanatómico y fisiológico así como al bagaje experiencial del ser humano. La mente es una parte del cuerpo, es otro de sus sistemas orgánicos y su base física es el sistema nervioso y endocrino. Su proyección mas allá de la materia o masa está por describirse pero antes se ha de poder encontrar el factor de cohesión de las actividades básicas mentales que le permiten la expresión y por ende, posibilitan el registro de la actividad mental coherente mas allá del lenguaje. Estando vinculada a la filogenia datos tenemos para hacer una proyección a futuro.

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