Irma Romero
Ha sido difícil desterrar el concepto de “mente”
del pensamiento popular y aun del pensamiento científico y todavía hoy se sigue
empleando este vocablo en ambos contradictorios
ámbitos: el vulgar y el académico.
Según el Diccionario de la
Real Academia de la Lengua Española, LA MENTE
es definida como: Conjunto de actividades y procesos
psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo. Y, el CUERPO: Aquello que tiene dimensiones limitadas.
Por su parte, CUERPO HUMANO sería el: Conjunto
de los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo.
Al reflexionar sobre el término “mente” y la
insistencia en mantenerle dentro de nuestros lenguajes quiero exponer mis
particulares reflexiones al respecto. Siempre me he movido dentro del enfoque
monista de la ciencia del comportamiento. Éste sostiene que mente y cuerpo no
son dos entidades separadas sino que son una misma entidad, solo que, tangible, en diferente grados o/y con diversas formas de revelarse o
expresarse. A los efectos de la actuación del individuo humano se le consideran
productos de sus mentes o de sus espíritus, siendo éstos, el primero, un constructo
(elaboración conceptual con fines prácticos) o entelequia, el segundo, de cierta utilidad nosológica o
semántica. Sin embargo la posición
monista atrae muchas repulsas porque pareciera oponerse al concepto “alma” o
“espíritu” de la teología, como si al negarse
el concepto de mente se negasen también estos otros dos conceptos
filosóficos. Es probable que abandonando ambas posiciones (la monista y la
dualista) y aun distanciándonos de la llamada posición emergencista, y criticando a Popper de quien surge la idea del mundo2 donde radica la mente, separado
del mundo1 de lo físico y del mundo3 de lo cultural podamos emplear
el concepto mente y e insistir en desarrollar
una definición que nos auxilie en la búsqueda de soluciones a los dilemas y
controversias sobre lo productos de la actividad humana. Actividad y productos
éstos intangibles, como el pensamiento, la sensación, el sentimiento, la
intención o tangibles pero que ejercen cambios en el ambiente interno del mismo
y en su entornos como agentes y productos de una “actividad mental”, de “la capacidad mental” y/o de la “enfermedad mental”. Mente es un vocablo
que se usa para designar la actividad consciente o no consciente, todos aquellos
procesos supuestos que se desencadenan dentro del individuo humano a partir de
otros de acción bioquímica y bioeléctrica propios de la materia orgánica viva.
Son aquellos tales como los sueños o estados alterados de conciencia, estados de obnubilación, pero que también durante la
vigilia forman una actividad de índole receptiva, interpretativa, creativa y
expresiva preferentemente conectada con un medio social con el que se comunica
mediante códigos reconocibles. Se infiere propia de la relación de un ser
humano, vivo, con su ambiente externo o con las propias e internas
representaciones, imaginativas o memorísticas, de ese ambiente externo, en una
modalidad temporal y espacial cualquiera o representaciones de ellas mismas (llámense
meta-representaciones). Esta
actividad así descrita tiene la principal característica de ser reflexiva,
autodirigida y de dominio jerárquico.
Aporto que estas son principales características de
la actividad mental o Mente y en breve podríamos describirlas así:
- Es REFLEXIVA: Lo que quiere decir que ella actúa sobre sí misma pudiendo modificarse con o sin intervención de otro ser distinto al propio. Con intervención de otro ser, como en la sugestión, la sujeción a otros, y otras formas de dependencia. Ella cambia de sentido u orientación debido al ejercicio de la voluntad o por distracción u otra causa, puede abandonar una tarea y puede saltar de una tarea a otra.
2. Es así mismo, AUTODIRIGIDA: Esto significa que
no requiere un empuje (
coacción) o un incentivo (atractivo) aunque puede recibir cualquiera de estos dos y
activarse o desactivarse en consecuencia. Esta característica es poco predecible ya que alcanza
grados diferentes de variabilidad. La característica de autodirección permite
observarle como distintiva, unificada o
coherente.
3. Posee DOMINIO
JERARQUICO: La actividad mental o mente está
integrada de manera ordenada desde lo
mas complejo a lo mas simple dependiendo en este rango de las estructuras
neuro-arquitecturales del organismo, que no solo del cerebro, no solo
molares sino también moleculares y en las cuales se asienta. Esto está perfectamente representado en dos estructuras anatómicas
exhaustivamente analizadas, a saber, la jerárquica
distribución de las capas integrantes del esmalte
dentario fósil y no fósil y las del neocortex.
O sea, la mente es un suprasistema
concomitante al equipo neuroanatómico y fisiológico así como al bagaje
experiencial del ser humano. La mente es una parte del cuerpo, es otro de
sus sistemas orgánicos y su base física es el sistema nervioso y endocrino. Su
proyección mas allá de la materia o masa está por describirse pero antes se ha
de poder encontrar el factor de cohesión de las actividades básicas mentales
que le permiten la expresión y por ende, posibilitan el registro de la
actividad mental coherente mas allá del lenguaje. Estando vinculada a la
filogenia datos tenemos para hacer una proyección a futuro.
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